21 junio, 2017 cbp

Con especial Orgullo. Madrid, 2017

 

 Chicas que entienden. In-visibilidad lesbiana (Egale Editorial.Barcelona/Madrid 2015)  es un estudio realizado por cuatro investigadoras de la Universidad de la Rioja donde se profundiza en la lesbofobia y sus consecuencias, vividas y contadas por mujeres que han salido del armario, o no, y que quieren dejar constancia de las dificultades que, todavía hoy, se siguen encontrando en su  camino hacia la igualdad.

Como modo de invitaros a su lectura y reflexión, me hago eco de algunos de sus planteamientos:

En relación a la heterosexualidad y el patriarcado nos dicen:

1. La investigación feminista ha descubierto que la orientación heterosexual ha sido impuesta como norma en la sociedades patriarcales, y esto ha permitido comprender la homosexualidad femenina como un fenómeno de mayor calado que las ideas que se tienen socialmente del lesbianismo como una forma marginal de vivir la sexualidad que ha de comprenderse y tolerar.( p. 65).

2.     En la cultura occidental,  la idealización del amor romántico y del matrimonio ha sido uno de los mecanismos que ha ejercido su poder en la construcción de la subjetividad femenina, orientándola hacia las relaciones sexuales y afectivas con varones. Este fenómeno, entre otros, junto con el silencio social con respecto a las relaciones homosexuales femeninas, tiene como consecuencia la convicción interna de las mujeres de que no hay otras opciones para desarrollarse como personas sexuadas que la relación heterosexual ( p.67-68).

3.     Son muchos los mecanismos de poder que se han ido desentrañando, que se emplean a fondo en mantener esta perspectiva discriminatoria a través de la norma, de los valores establecidos. La heteronormatividad sigue presionando.

En el capítulo de conceptos básicos se preguntan las autoras ¿Qué es ser “lesbiana”?

1.     Identificarse con ese término a nivel subjetivo como algo que forma parte de la propia persona y de su autoimagen, es en cierto modo una reivindicación política, por cuanto pone de relieve la existencia de esa orientación sexual y solicita su reconocimiento público. (p.38-39).

2.      Definirse como lesbiana supone identificarse, al mismo tiempo con una identidad de género, la femenina, y con una orientación sexual dirigida hacia las mujeres; en consecuencia, el término es mucho más significativo y tiene una carga semántica más amplia que la que se asocia a la noción de “homosexualidad”, donde la identidad de género del individuo queda diluida. ( p. 38-39).

3.     Las personas homosexuales, en tanto que colectividad, no reciben la misma consideración y reconocimiento que las personas heterosexuales. Autoras lesbianas, como Judith Butler, son perfectamente conscientes  cuando afirman que “somos constituidas políticamente, en parte, a través de la vulnerabilidad social de nuestros cuerpos”. Esa vulnerabilidad está implícita en las propias palabras “lesbianas” o “gays”, de ahí esa carga de negatividad o esos matices peyorativos que algunas de las mujeres entrevistadas intuyen veladamente, aunque es una negatividad que permanece latente en el fondo de estas palabras y que se asienta en un nivel inconsciente, de ahí que ellas misma sean incapaces de explicar en qué consisten exactamente esas connotaciones negativas o cuál es su procedencia”. ( p.41)

4.     Dentro de las relaciones afectivas institucionalizadas, el amor lesbiano será entonces un amor de segunda categoría y a veces el desfase entre lo que sentimos y lo que los demás pueden ver o pueden decir de lo que sentimos, optamos por  callar: es mejor la in-visibilidad para que no nos hagan daño, aunque el precio de no poner nombre a las cosas es dejarlo oculto tras lo masculino intrusivo y genérico.

5.     Y más allá de las relaciones afectivo-sexuales entre mujeres  está el valorar la relación entre madres e hijas, la amistad y solidaridad femeninas, y en general todas las modalidades de afecto entre mujeres que el patriarcado ha intentado anular.(p.44)….conexión entre mujeres cuyos lazos no se pueden entender solamente en términos de atracción sexual sino que comprende asimismo otros planos de amistad, afecto, reciprocidad, comprensión mutua, muy valiosos para ellas en su entorno personal pero también importantes y deseables para la sociedad en general.” (p.45).

6.     … se pone de manifiesto que las jerarquías sexuales que establecen la primacía de lo masculino sobre lo femenino han llegado a interiorizarse de tal modo que forman parte de la psique de los individuos, por lo que cualquier intento de desactivar esas jerarquías y mostrar sus incoherencias ha de tomar en consideración la dimensión psicológica de la identidad que muchas veces pasa inadvertida pero que condiciona los propios patrones de conducta y los juicios morales que se realizan con respecto a otras personas. Las valoraciones negativas de la homosexualidad femenina están también, al menos en parte, condicionadas por ese plano inconsciente; por lo tanto, visibilizar esos mecanismos psíquicos de asimilación de la norma heterosexual puede contribuir notablemente a cuestionar y superar ese paradigma dominante”. ( p. 63-64).

1.     En el capítulo  Visibilidad lesbiana en el contexto actual: el caso de la Rioja, se nos recuerda que la visibilidad ha sido el objetivo de este estudio, que, en palabras de una de las mujeres entrevistadas, es imprescindible para no negar una parte de su existencia, un elemento que caracteriza a las mujeres que amamos a otras mujeres.

“ Sí, que si no se hace más visible para todo el mundo, no, no va a ser…. No lo va a ver la gente como que es, que existe.(Hada).( p. 109).

2.     El sentimiento de culpa está en estrecha relación con la necesidad que tenemos de formar parte de la colectividad: aceptamos las normas y la represión que conllevan porque crean cohesión social, si las reconocemos y seguimos es por la voluntad de formar parte del grupo. ( p. 112).

3.     La invisibilidad procede de que como lo normal es lo heterosexual, para sobrevivir una se hace invisible y aprende a “mirar sin ser vista”. Pero estar en el armario siempre es incómodo y produce dolor. ( p.116).

4.     Por tanto, la visibilidad siempre merece la pena. Este es el mensaje, la invitación reiterada que se hace en el libro.

5.     Y así recorren la salida del armario sin salir de casa: la familia y el proceso complejo de mutua aceptación que hay que construir entre todos. Luego salir de casa: el entorno próximo en el que destacan que difícilmente vamos a  decírselo a nuestras amigas si antes no nos aceptamos como mujeres que deseamos a otras mujeres. Otro paso se pregunta si realmente se ha salido del armario: ¿lo saben en la escuela, en el entorno laboral? Y aquí nos encontramos con que no basta el proceso individual, “lo que todavía está por mejorar es la apertura mental que la mayoría de las personas muestran hacia las distintas orientaciones sexuales” ( p. 159)

Por último, en las conclusiones afirman: LA VISIBILIDAD LESBIANA, UN RETO PENDIENTE. Y como propuestas, nos dicen, las hay para resistir y las hay para educar…… todo un proyecto personal y social, ¿no?

 

cbp

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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